Me voy

Una gota. Dos gotas. Tres gotas. Cuatro gotas.

Agito fuertemente el frasco, treinta y seis gotas caen atravesando el agua templada. Las conté una a una.

Tomo el vaso con mis manos temblorosas. Me siento en la cama, me pongo los auriculares y de un solo trago me bebo todo el líquido. El familiar sabor ácido invade mi boca. Pongo mi lista de reproducción creada especialmente para la ocasión y me acuesto mirando el techo.
Es ahora cuando la tranquilidad, la paz absoluta comienza a invadirme, me dejo absolutamente a su merced.

Cierro mis ojos, siento cómo me alejo. Con vértigo, rápidamente, me voy.
Me voy. Me voy.
Me fui.

Ser

Escapar 

Lo único que reflejan mi mente y mi cuerpo es “escapar“.

Huir de esta sociedad banal, de la gente hipócrita, básica y consumista. Huir de la enferma rutina. Huir del estereotipo de persona “responsable” que sigue a la manada y se esclavizan estudiando solamente con el fin de conseguir un buen trabajo para luego seguir siendo esclavo (del capitalismo y del consumismo) y depender a pleno de ello. Estudiar años para conseguir una labor “profesional” y ser “alguien“. 

¿ser alguien? Ja ja ja
Ser. 

Es un término muy grande y significativo para gente pobre de alma

Yo seré alguien al irme. Seré toda, autentica. Hecha de mares, de atardeceres, de rocas, pastizales, ríos. Seré cuando mi cuerpo se sienta parte de la tierra que piso y mi corazón lata al ritmo de la naturaleza. Seré cuando deje completamente de lado esta sociedad, absurda y derrochadora, y aprenda a realmente valerme por mí misma. Tener un trabajo, un auto, un título, una casa… no son para mi propósitos de realización.

 Al contrario. Son ataduras. Son cadenas gruesas que te amarran sin que te enteres.