Menea la mente

Playa

Estoy en un fogón, a mi lado el amor me toma la mano suavemente y me abraza. El mar infinito se difumina con el cielo y distingo entre el azul inmaculado pequeñísimos puntos plateados. Recibo el viento salado y la cerveza. Soy un solo algo, miro las caras de los demás, no conozco a nadie. No sé sus nombres y sin embargo los siento parte de mí. Me siento de ellos.

Dicen que la música conecta, sin embargo, me doy cuenta de que nunca lo comprendí hasta ahora.

Hundo mis pies en la arena, cierro los ojos. Distingo sus lisos brazos a través del buzo. Miro su rostro anaranjado por el fuego. Es una noche ideal para que el mundo se detenga. Siento las manos que amo rozar mis pómulos, siento mi frente arder bajo un beso fugaz y cálido.

 

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Me siento en la obligación de aclarar que estos textos que subo son bagajes que voy anotando mientras vivo. Puede que los entiendas o puede que no, a veces ni yo lo hago, en caso de hacerlo (o de no) me gustaría saberlo, dejame tus palabras.

Gracias por leerme 🙂

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Menea la mente

y ahora

Pensaba comenzar escribiendo algo como “me gustaría detener este momento y guardarlo en un frasquito para así poder ver este sol siempre que lo necesite” y luego reflexioné: realmente no quiero capturar este atardecer ni detener el sol o los pájaros, me gustan libres y salvajes. Si pudiera observarlos a mi antojo y ser poseedora de tal belleza seguramente el sol no sería esto que veo, o lo sería pero no me interesaría absorberlo como ahora mismo.

Disfruto ver cómo la luz traspasa mis parpados y se entromete entre mis pestañas. Respiro hondo, percibo el olor del pasto y la tierra, húmedos y vivos. Siento la presencia de los canes que rotan el lugar de descanso siguiendo la última estela solar antes de que anochezca. Me llegan un mínimo perfume y recuerdo al té tibio que reposa a mi lado.

Amo todo lo que me rodea y no me interesa dominarlo, me impregno, abro mi ser a este momento y tomo lo que me da. Acepto la calidez del día y  me oscurezco suavemente con el cielo. Vuelo con el aguilucho hacia los pinos, enraízo mis pies en el césped fresco y renuevo el aire de mi alma aquí y ahora.

Menea la mente

“Vos y yo somos uno”

Si vos y yo somos uno entonces el agua es fuego y el verano es en realidad invierno y viceversa.
Si vos y yo somos uno entonces dentro de mi mente hay un suspiro tuyo y dentro de tus palabras hay un eco mío… Si el verano es invierno entonces el amor es odio y el odio es amor pero ¿si el odio es amor entonces razguñarte hasta sangrar no es violento, sino sensual y placentero?

Si vos sos parte del todo y yo soy parte del todo entonces al dedicarme única y exclusivamente a mi sentir estoy ,sin querer, dedicándome al otro porque pertenecemos al mismo universo.

Un amigo me dijo “vos y yo somos uno” a las tres de la mañana de un miércoles algo gris… y bueno, esto surgió.

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De madrugada

Son las tres menos veinte de la mañana y estoy, como todas las noches, absorbiendo el aire puro y calmo en el jardin.
He de decir que mi color favorito es el de la noche. Azul, verde y plateado.

Hoy estoy bien y no puedo escribir nada. ¿Será cierto que los escritores (si es que puedo considerarme escritora) aprovechamos la oscuridad de la vida para estrujarla y hacerla poesia?
¿Será cierto que cuando el alma se encuentra en paz no tengo mas que calma para darle al papel?

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Quiero

Siento el pecho liviano y blando. Mi respiración es lenta pero profunda y entre siseos un “te quiero” se formó, humeante y blanquecino.
Quiero al árbol, a su tronco y a sus ramas con sus hojas y sus incectos.
Quiero al agua gloriosa que me roza en la ducha. Quiero al cedrón que me inspira y calma.
Desde que tus palabras chocaron con mi mente y tus ojos acompañaron cada risa que me mostraste mi percepción del universo es efimeramente intensa.

Un pequeño fragmento inspirado en el amor suave que me despierta una persona muy particular… estoy procesando día a día sus palabras.

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Paisajes

Una noche como hoy en la que mi sangre ruje por tu sangre y mis navegantes y sinuosos vuelos mentales no dejan de arrastrarme sin piedad a una fotografía que refleja en tus ojos el mas hermoso de los brillos.

Suelto a borbotones todo el veneno que mi cuerpo contiene, escupo suave espuma cremosa que diluye todo a su paso.

La ciudad me acompaña en la furia, en el fervor. Alimenta esta sed interna que me obliga a jalarme la ropa para aliviar la presión. Casi al borde de la locura mi cerebro logra evocar tu rostro, imagino tu mirada expresiva y me dejo llevar.

El mar calmo y templado me roza los pies. Gaviotas revolotean y caminan sobre la arena húmeda. Un médano bañado por la luz dorada del intenso sol del desierto. El verde de los árboles del parque que visitamos solo una vez. El aire puro del bosque traido como en una capsula acude a mí al igual que otros miles de paisajes de paz que mi mente percibe solamente al recordar tu risa.

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Espero

Espero que sea una noche tranquila y solitaria. Salgo a sentarme entre las plantas y mis ojos se van hacia el cielo en busca de la luna. Un angelito blanco se sienta a mis piernas y me dá calor. Le acaricio la cabeza y cierro los párpados. De repente, con paso lento pero decidido viene hacía otro ángel que se sienta a mi derecha y me cuida de la gente que pasa por la calle y me observa. A éste no le gustan los extraños, él prefiere estar en familia, enseñar a los jóvenes y recibir cariño como un anciano.

Miro el camino desértico y floto.

Mis pies desnudos sienten la brisa suave y fresca. Una estrella me roza el cabello y deja pequeñas partículas brillantes en el aire.

¿Quién es aquel ser que vislumbro entre las hojas? Sé que me ve pero no encuentro sus ojos. Sé que si lo llamo pasará a ser parte del cielo infinito y quedaré a la deriva como antes de saber de su existencia. Por eso, lo sigo en absoluto silencio y con extremo cuidado.

Cuando él lo decida, mis manos rozaran su paz y me traspasará un velo susurrante y sereno que sacará de mí todo lo inservible y me dotará de luz y parsimonia.

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Calma

Una noche como hoy en la que mi sangre ruje por tu sangre y mis navegantes y sinuosos vuelos mentales no dejan de arrastrarme sin piedad a una fotografía que refleja en tus ojos el mas hermoso de los brillos.

Suelto a borbotones todo el veneno que mi cuerpo contiene, expluso espuma suave que diluye todo a su paso.

La ciudad y sus seres me acompañan en la furia, en el fervor. En esta sed interna que me obliga a jalar la remera para aliviar la presión.

Surge de la nada misma tu rostro alegre en mis pensamientos. Un mar oscuro y calmo me roza los pies. Las gaviotas caminan por la arena y empreden su camino. El purisimo aire de un bosque frondoso traido como en una capsula me envuelve. Miles y millones de paisajes de paz acuden a mí solamente recordando tu risa musical.

Literatura·Uncategorized

Azul y verde

Me envuelve un manto de paz y placer suave al escuchar la música que sé que adora. La fascinación me domina al leer lo que surge de su mente.

Soy una tonta. Hago esto y aún así no acepto, no reconozco lo que me enloquece.

Creo que lo quiero

Ansío conocerlo. Mi cuerpo reacciona a su cuerpo y mis pensamientos se arrodillan frente a sus ojos.

Una pequeña mancha azulada crece en mi interior hasta ocupar casi todo mi ser. Recuerdo, sin embargo, el color verde que últimamente me visita poco.

¿A caso no ves que me aleja tu manera de ser tan cabizbaja?

¿A caso aceptarías que piense ahora en ese azul porque me cautivan sus palabras aún cuando te menciona? Y no es el consejo lo que admiro, es su voz, las oraciones que teje cuidadosamente mientras me habla y sus ojos redondeados y brillantes me miran realmente viéndome.


Un algo que me surgió hace poco mientras me carcomía el cerebro pensando en dos personas completamente diferentes que me encantan. El tema de los colores no sé porqué surgió, los pienso y siento azul y verde que varían de tonalidades depende del momento.